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Sábado, 25 de junio de 2005

¿Cartas de amor o citas calientes?

Desprendido de su tono docto, Robert Fripp aseguró una vez al referirse a la distancia que media entre los álbumes y los conciertos: “¿Qué prefieren tener ustedes, los escuchas: una carta de amor o una cita caliente? Cada una tiene su propio valor. King Crimson siempre fue la banda ideal para una cita caliente, pero de vez en cuando podía también escribir cartas de amor...”.

Perennidad evocativa versus inmediatez bañada en sudor; consonancia que mantiene su timbre a pesar de los años versus encuentros que sólo quedan en la memoria cuando fueron notables por algún detalle. ¿Cuál opción elegir?

Se trata de un asunto espinoso porque si bien Neil Young advirtió que “la música en viva siempre es mejor”, existen también chascos que no se arreglan ni aunque nos fuera devuelto el importe de un boleto, pues las huellas y los traumas que se quedan en el cerebro ante ciertas experiencias funcionan entonces como luces preventivas cada vez que la curiosidad o hasta la más insana admiración nos arrastra a una taquilla para embriagarnos con la experiencia de un acto donde la privacía implícita en el verbo “escuchar” (no “oír”, que eso es materia distinta) se ve derrocada por la experiencia de compartir con los otros algo que uno, frente a un álbum, había asumido como una percepción meramente individual.

Cierto: hay de un lado conciertos que son auténticos actos tribales no porque inciten al slam, esa forma de baile colectivo donde aflora el carácter guerrero de los participantes, sino porque representan la reunión de auditorio en torno a las palabras de los sabios. Pero estas líneas están pensadas en aquello que es regular en los grandes escenarios, colmados de stars de toda talla; en esos conciertos que hoy y siempre han sido presentados con la misma espontaneidad con que un burócrata llena un formato de pago de impuestos. Y en ese rubro caben tanto dinosaurios como aquellos noveles que con un solo álbum en el mercado deben hacer de saltimbanquis. ¿Cuántas veces no el admirador irredento que gasta la renta del mes descubre al asistir dos noches seguidas a ver al sujeto de su devoción, que lo que veinticuatro horas atrás le parecía un acto de sublime entrega es en realidad un acto circense donde los temas, comentarios y hasta aparentes quiebres del guión están encadenados de forma preestablecida?

Si una de las formulas más gastadas en el periodismo de espectáculos es la crónica de un concierto, también es inevitable señalar que hay actos musicales donde lo que impera es el lugar común, el entusiasmo pasado por las aguas de lo trillado, la prendidez artificial y la pólvora mojada. Frente a tales trabajadores, que salen del camerino con el mismo ánimo con que se emerge del tren subterráneo para dirigirse a la oficina donde la grisura se inhala de nueva a cinco, hay que reconsiderar las palabras de Fripp. Hay citas calientes que se deben evitar porque pueden causar síndrome de inmunidad en los oídos y, del otro lado, hay cartas de amor (a veces muy subidas de tono) que reconcilian con la vida, aunque a uno lo llamen onanista.

Por: Zuz Pop | Reflexiones | Comentarios (0) | Referencias (0)

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