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Blog Me Tender

Sábado, 25 de junio de 2005

Larry Parnes solicita guapos

Larry Parnes no sabía cantar ni tocar un instrumento, pero a los 25 años estaba seguro de que en el Reino Unido había atractivos ejemplares masculinos que podían competir con la androginia, personalidad y música de Elvis Presley.

El problema era que sus compatriotas con potencial carecían de nombres atractivos. “Sólo imagínate cómo me fue”, le dijo al periodista Jon Savage en 1985, “cuando empecé a organizar conciertos y giras con estrellas como Reginald Smith, Ronald Wycherley, John Askew y Clive Powell. ¿No parecía más el anuncio de una firma industrial? Hacía falta glamour y carisma, así que convertí a Reginald Smith en Marty Wilde, Ronald Wicherley se volvió Billy Fury, John Askew se transformó en Johnny Gentle y Clive Powell en Georgie Fame”.

Parnes supo convertir su atracción por los muchachos en un fenómeno nacional y su “establo de estrellas” le dio a Gran Bretaña sus primeros ídolos no estáticos que rivalizaban en atracción con El Rey y, poco después, con James Dean.

Buscando chicos
Precoz en materia de administrar talentos, Parnes tenía ocho años cuando en la escuela primaria organizó su primer show son sus propios compañeros de aula. A los 18 administraba una tienda de ropa femenina en Romford, Essex, y en septiembre de 1956 Parnes y su compañero John Kennedy fueron a ver al cantante Tommy Hicks en un café en Londres. Después de su presentación, Hicks pidió al par que lo representara y a los pocos días firmaron contrato. El nombre del intérprete fue cambiado a Tommy Steele y se convirtió en la primera celebridad del rock and roll inglés.

Desde esa fecha empezó a hacer scouting en cafés y bares en busca de jóvenes atractivos para pulirlos y convertirlos en deidades para adolescentes. Con un equipo de compositores a su servicio, entre los que estaba Lionel Bart (creador del musical Oliver!), en realidad no necesitaba gente con talento, sino fotogénica.

Parnes conoció el éxito como manager de ídolos de matinée, pero también le faltó visión, pues dejó ir a Cliff Richard cuando éste audicionó para él y consideró que no tenía talento y tampoco reparó mayormente en un grupo que acompañó en 1960 a su pupilo Johnny Gentle durante una gira por Escocia. El conjunto se llamaba The Silver Beatles.

Para mí y para ellas
En los 50 y 60 la homosexualidad era un tabú y cualquier periodista que inquiriera a los chicos de Parnes sobre las preferencias del patrón recibía como respuesta, en el mejor de los casos, una sonrisa silenciosa. Y en el peor, la visita de un abogado con una demanda.

Fue hasta su muerte, en agosto de 1989, que la naturaleza de Parnes perdió los velos. Pero el mejor reconocimiento a esa idea de hacer de jovencitos carne de cañón para la lista de éxitos provino de su colega Simon Napier-Bell, que en sus memorias tituladas You Don’t Have to Say You Love Me , apuntó: “No deja de ser sorprendente que una industria que genera tantos millones de libras confiara no en el talento sino en los criterios sexuales de los manejadores. La mayoría de los representantes de entonces eran hombres y a muchos le gustaba los jovencitos. Muy pocos de los representantes eran mujeres y a una o dos también les gustaban las chicas”.

La ecuación “el deseo gay es igual al deseo de las adolescentes” ha demostrado su éxito desde Billy Fury, pasando por The Beatles (con su primer manager Brian Epstein) y Village People (con Jacques Morali como guía), hasta grupos de muchachos que bailan y cantan (Backstreet Boys, ‘NSync, Westlife) que convirtieron un acto exclusivo de discotecas gay en suceso mundial.

Por: Zuz Pop | Perfiles | Comentarios (0) | Referencias (0)

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