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Sábado, 25 de junio de 2005
En oposición a los prejuicios que han convertido a Suiza en un territorio neutral en materia de rock, donde el mugido de las vacas y la alarma de los relojes cu-cu son las únicas estridencias de allí emanadas, la aparición de todas las grabaciones que realizó entre 1979 y 1983 el conjunto femenino Kleenex, luego rebautizado por motivos legales como LiLiPUT, no sólo muestra que en esa nación ha existido gente que con instrumentos convencionales supo ser temeraria, rabiosa e ingenua (nada que ver con el flojo y prescindible heavy pop de Krokus), sino que es necesario añadir un nuevo capítulo a la inacabable enciclopedia de uno de los momentos más exaltados y hoy menos atendidos de la historia: el post-punk.
Los 46 temas, distribuidos en dos discos, que contiene LiLiPUT (Kill Rock Stars, 2001) son lo mismo exámenes en miniatura de la realidad social, manifiestos para niñas que prefieren degollar sus muñecas antes que jugar con ellas, delirantes himnos a favor de la autonomía y del placer, polcas naïves que serían la envidia de Jonathan Richman, loas a los fonemas que todo y nada dicen, y reduccionistas retratos acerca del aislamiento, la camaradería, del resentimiento y de las borracheras; todo trazado con una urgencia y preceptos estéticos únicos. En pocas palabras, resultará difícil haber escuchado antes algo semejante a Kleenex/ LiLiPUT. Su sonido es puro y jubiloso, inteligente pero no pretencioso; causa la misma sensación que los dibujos prehistóricos descubiertos en cavernas: asombran porque su singular concepción los convirtió en arte y en testimonio de la vida cotidiana.
Surgido en Zurich —cuna del dadaísmo en los años veinte—, Kleenex/ LiLiPUT fue fundado por la bajista Klau Schiff, la guitarrista Marlene Marder, la cantante Regula Sing y la baterista Lislot Ha. Y si bien en cinco años miembros fueron y vinieron, el espíritu del grupo se mantuvo a buen resguardo gracias al primer par de damas, que en dos álbumes (LiLiPUT y Some Songs) y en formidables sencillos (“Ü”, “Eisiger wind”) supieron explotar una veta que rozaba a las de grupos como The Slits, Wire, Gang of Four y Au Pairs, sin parecerse a ninguno de ellos.
Si bien la universalidad de su mensaje está mejor cifrado en sus armonías (llenas de “iiiiip-iiiiip” y “yuuu, yuuu, yuuu”) que en sus letras —cantadas lo mismo en una mezcla de suizo y alemán, francés, un primitivo inglés y hasta chino— lo que de verdad las une con Dada y las hace ferozmente divertidas es el uso de sonidos sin sentido que, sumados, resultan más elocuentes y poderosos que un ensayo de Julia Kristeva. Y es que, ¿de qué otra manera se podría interpretar “Split”, cuya letras dice “Hotch-potch, Hugger-mugger, Bow-wow, Hara-hiri, Huz-za, Hicc-up, Hum-drum, Hexa-pood, Hell-cat, Helter-skelter, Hop-scotch...”?
Madres de las riot-grrls y colegas de Hugo Ball (uno de los popes del dadaísmo), Kleenex/ LiLiPUT es uno de esos grupos que reinstalan la fe en que la música, la hondura y la diversión pueden ser una sola materia.
Por: Zuz Pop | Reseñas discográficas | Comentarios (0) | Referencias (0)