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Sábado, 25 de junio de 2005

Esta es la portada
que Macca deseaba
De los vivos serán las decisiones finales... y los billetes. La aparición de Let It Be... Naked, de The Beatles, no sólo trajo de vuelta al grupo a la atención pública, sino que avivó un debate que desde mayo de 1970, cuando Let It Be llegó a las discotiendas, ha convertido a ese redondo en el hijo incómodo de Lennon, McCartney, Harrison y Starr.
Y es que a diferencia de toda su discografía, signada en la producción por George Martin, el encargado de barnizar la docena de temas de Let It Be fue Phil Spector, hoy en desgracia y creador de la “pared de sonido” (que en esencia era vestir con una densa masa orquestal todo lo que sonara en el estudio). La idea de que Spector fuera el productor a cargo dividió al ya de por sí fraccionado cuarteto, y de su sentir hay suficientes testimonios en el libro Anthology:
Lennon: “(Spector) siempre había querido trabajar con The Beatles, le dieron la mierda peor grabada que te puedas imaginar, con un mal rollo increíble, y él le sacó jugo. Hizo un trabajo excelente”; Starr: “La verdad es que me gusta lo que hizo Phil. Dio otra dimensión a la música y era el rey de la ‘pared de sonido’. No tiene sentido pedirle que colabore si lo que hace no va a gustarte, porque eso es lo que hace. Tiene buenas credenciales.” Harrison: “Se ha dicho que Paul no quería que Spector colaborara, o que no le gustó que metiera orquestas en ‘The Long and Winding Road’ y otros temas. Pero, personalmente, a mí me pareció una idea buenísima”; George Martin: “El Let It Be de Spector no me gustó nada… hizo todo lo que no nos habían dejado hacer a nosotros, y no muy bien por cierto. Me cayó mal por eso, porque para mí era ultrajante. Era vulgarizar a The Beatles, eso me parecía: hacer que sus discos sonaran como los de otros”; McCartney: “Hace poco volví a oír la versión de Spector y me pareció horrible. Prefiero el sonido original que se incluye en Anthology 3”.
Con la recuperación por parte de la policía británica, en enero pasado, de cintas procedentes de las sesiones de Let It Be que sumaban más de 500 horas y sin la presencia de Lennon (1940-1980) y Harrison (1943-2001), sir Paul McCartney decidió darle a los millones de admiradores de los Fab Four el sonido crudo que distinguía a los temas que Spector revistió con arpas, percusiones, coros, cuerdas y alientos, específicamente: “Across The Universe”, “I Me Mine”, “Let It Be” y “The Long and Winding Road”.
De paso se remezclaron “Two of Us”, “Dig a Pony”, “For You Blue”, “I’ve Got a Feeling”, “One After 909” y “Get Back”; se eliminaron “Dig It” y “Maggie Mae”, y se incorporó “Don’t Let Me Down”, que primero fue el lado B del sencillo “Get Back” y después apareció en 1967-1970 (mejor conocido como el Álbum Azul).
El resultado es realmente disímbolo. En su afán por borrar toda pista de Spector y dejar contento a Macca, Paul Hicks, Guy Massey y Allan Rouse, responsables de la mezcla y la producción, hicieron una tarea de “limpiadores” en la más gangsteril de las acepciones: remojaron en ácido nítrico todas las canciones e instrumentos ajenos a los de Liverpool, eliminaron los diálogos anteriores y posteriores, y resolvieron los finales de muchos temas con absurdos efectos de fade que, en vez de exhibir “al desnudo” las grabaciones, las muestran truncadas. Fue tal el recorte que la duración de Let It Be... Naked es de 35 minutos con cuatro segundos (con supresiones y adiciones), cuando la de su antecesor, el Let It Be original, es de 35 minutos y 11 segundos.
La nueva mezcla tiene virtudes y debilidades: permite advertir mejor la voz de Harrison en “For You Blue”, pero la steel guitar de Lennon tiene menos volumen; en “Across the Universe” han desaparecido el piano de McCartney, las maracas de Ringo y el tinglado Spector, dejando todo en mano de la guitarra y voz de Lennon y el sitar de Harrison; en “Let It Be” el aura angélica permanece gracias al órgano de Billy Preston y a las armonías vocales de los dos guitarristas, pero el solo de Harrison suena distinto porque se trata de otra toma.
Mas donde las modificaciones resultan abismales es en “The Long and Winding Road”: amén de que coros, alientos y demás adornos fueron descartados, la mezcla de la batería es diferente, y una guitarra con efecto wah-wah y un órgano bastante ñoño hacen dueto con el piano como solista, de manera que esta versión no tiene relación alguna con la muy emotiva que aparece en el filme Let It Be (y que mañosamente se usa en los promocionales para promocionar a este Naked). Los que busquen esa versión remítanse mejor a Beat Souvenir Star, un pequeño pero alucinante establecimiento ubicado en Xochicalco esquina con Diagonal San Antonio, en la colonia Narvarte (tel. 5538 5085), donde un magnífico coleccionista ofrece copias de auténticas rarezas, como The Twickenham Sessions, ocho discos procedentes de las sesiones de filmación de Let It Be.
Let It Be... Naked incluyó inicialmente un CD con 21 minutos de charla entre The Beatles que, para los añorantes de la edición Spector, trae un asomo a “Dig It”, pero no es ningún obsequio extraordinario. Se podían haber incluido esas conversaciones en el primer disco y el costo del redondo pudo ser más bajo.
En suma, la más nueva noticia de The Beatles no ha causado el furor de la antología 1 (2000). Y es que luego de que los nutridos con vinilo y CD escuchan estas versiones “al desnudo” y con su imaginación siguen vistiendo a los temas con el ropaje de muchos años atrás, se quedan al final con esa incómoda pregunta que el líder de The Sex Pistols, Johnny Rotten, que odiaba por cierto a The Beatles, le lanzó al público de Winterland, en San Francisco el 14 de enero de 1978: “¿No se han sentido ustedes alguna vez estafados?”
Por: Zuz Pop | Reseñas discográficas | Comentarios (1) | Referencias (0)
Luis, elBitle | 26-08-2005 19:40:18