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Blog Me Tender

Sábado, 25 de junio de 2005

Paul Weller, maduro confidente



Alguna vez, el guitarrista Mark Knopfler lamentó que un grupo como Squeeze no hubiera alcanzado la popularidad que merecía. A su entender, la razón que esgrimía el público estadounidense para no hacer suyas las canciones de Chris Difford y Glenn Tilbrook, era que el quinteto sonaba “demasiado británico”.

Semejante lógica tiene una granito de xenofobia, pero también se relaciona con una verdad que se puede denominar como rítmico-histórica: el blues no es europeo y la adopción de éste y sus derivados en el Reino Unido creo híbridos maduros que poseen, particularmente en las letras, una hondura más afín con su entorno y que se vinculan estrechamente con la tradición narrativa, mientras que la música en Estados Unidos se habla más de las destemplanzas del cuerpo.

De ese dilema —pasarse de minucioso en las letras y de melódico en la construcción de sus canciones— es también partícipe Paul Weller, compositor, guitarrista y cantante que desde hace 30 años participa activamente en la escena y a quien muchos siguen ligando únicamente con The Jam (1975-1982), grupo que evadió con furia y elegancia mod las etiquetas punk y new wave, y que con seis álbumes de estudio y uno en concierto tendió el caminó que luego transitaron Oasis, Blur y Ocean Colour Scene, entre docenas de grupos que hallaron en Weller al heredero de esa visión mordaz y amarga que le dieron a Ray Davies de The Kinks y a Pete Townshend de The Who un sitial como cronistas extraordinarios de la gente ordinaria.

El orgullo de Weller por la cultura europea se acentuó en The Style Council (1983-1990), proyecto emprendido con el tecladista Mick Talbot. Imbuido en el soul, en la vida nocturna parisiense y en un fatuidad rayana en el esnobismo, el dueto dejó ocho álbumes que le sirvieron para conquistar a pocos admiradores y perder muchos.

Cuando Weller regresó a los estudios de grabación como solista, no fue una minoría la que pensó que en adelante sólo habría momentos ridículos e intentos infructuosos por jugar a ser el veintiañero inconforme. Mas para al autor de “Carnation” y “In the Crowd” el pasado no es más que un calendario que yace en el cesto de la basura y lo que le interesa es ir hacia delante.

Con experiencias de vida que no pretende ocultar (un divorcio, pleitos con su antigua disquera), Weller comenzó hace trece años una renovada carrera como solista ofreciendo una asimilación de sus filias más acendradas (The Beatles, Traffic, The Small Faces y The Kinks) sin sonar descaradamente como alguno de los referidos. Y es que la del autor de “All the Pictures on the Wall” es música que se mece entre el rhythm and blues contemporáneo, la balada (en su acepción más pastoral) y una estética sonora fiel a los sesenta (lo mismo a efectos adscritos a la psicodelia que a la pared de sonido creada por el productor Phil Spector, donde detrás de las líneas de instrumentos convencionales se percibe un eco casi orquestal que viste de manera épica, íntima y cálida a cada tema).

Si se tiene la edad para haber escuchado a la oleada punk en su momento exacto y hoy se quiere hallar música no dócil, que aluda al enriquecimiento de los sentimientos y a cómo éstos amplían el horizonte en la madurez, la de Paul Weller es tan idónea como esas palabras amables que uno ha esperado toda la vida y una mañana le son pronunciadas al oído por un espíritu distinto y afín.

Discografía selectiva
Wild Wood (Go!, 1993)
Stanley Road (Go!, 1995)
Heavy Soul (Go, 1997)
Days of Speed (Independiente, 2001; editado en México por Sony)
Illumination (Independiente, 2002)

Por: Zuz Pop | Perfiles | Comentarios (0) | Referencias (0)

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