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Jueves, 30 de junio de 2005
Con más de seis mil artículos disponibles, Rock's Back Pages es una de las mejores opciones para apreciar la música con ayuda de la letra impresa
Por regla, una visita a casi cualquier discotienda en Estados Unidos o Inglaterra implica no sólo entrar a un hoyo negro donde abundan grabaciones que a este lado no llegan por miles de razones, sino que representa acceder a un vasto territorio biblio y hemerográfico que permite comprender que si se asume a la música como una expresión más allá de la moda, un disco es la mitad del asunto, siendo necesario entonces adquirir libros y revistas para ahondar en el quehacer de determinado intérprete.
Para quienes adquieren de manera simultánea discos y herramientas de consulta, particularmente en inglés, el apetito no conoce límite y es así que biografías, enciclopedias, antologías de entrevistas o de reportajes se transforman en oro molido. Sin embargo, indagar en el pretérito es una tarea que exige paciencia, billetes y naturaleza detectivesca y, en caso de contar con internet, con tiempo para perderse en los meandros de la red. Mas como los milagros ocurren, en el terreno de los bytes ha aparecido un sitio armado bajo una idea singular: reunir los trabajos más notables del periodismo en torno al rock durante más de medio siglo.
El portal de Rock's back Pages contiene un vasto archivo de entrevistas, reseñas, ensayos, crónicas y reportajes que en su nómina tiene a periodistas de primer orden que han dejado de ampararse en la mera regurgitación de calificativos para, en su lugar, ofrecer ideas.
De Simon Frith (colaborador de Creem, The Observer) a Lenny Kaye (productor del mítico álbum Nuggets, guitarrista de Patti Smith Group y antes de eso crítico en Crawdaddy y Rolling Stone), y de Greil Marcus (sociólogo, autor de Marcas de carmín, Dead Elvis y Ranters and Crowd Pleasers) a Barney Hoskyns (ex colaborador de New Musical Express y autor de Across The Great Divide), Rock’s Pack Pages (RBP) ofrece una depurada selección de textos —más de seis mil y en aumento cada semana— que permite asomarse a la historia del rock en voz de sus protagonistas y de documentados testigos.
La concepción de RBP nació hace dos años y a decir de Barney Hoskins, editor del site, el criterio de selección parte de un marcado interés hacia casi cualquier tipo de música, “pero para ser honesto preferimos piezas bien escritas sobre actos que nos gusten”, confiesa.
Entrevistado vía correo-e, el también autor de Glam: Bowie, Bolan and the Glitter Revolution (Pocket Books, 1998) reconoce que RBP no está concebido como un foro para enaltecer el ego de los periodistas allí reunidos. “Por supuesto que los mejores escritores de música han hecho malos artículos y hay muchos trabajos (particularmente a principios de los ochenta en New Musical Express) que no están ni, esperanzadoramente, estarán en RPB”.
A pesar de que tiene más de 250 notas en el archivo del site, incluyendo entrevistas a John Cale, Elvis Costello, James Brown, Elliott Smith y XTC, el editor de RPB recuerda que el encuentro más difícil de sostener fue con Lou Reed —tanto, que no aparece— y el más arduo de transcribir ocurrió hace dos años con Prince— quien constantemente le respondía con la pregunta “¿Es cierto o es una conjetura?”. “Aunque al final”, subraya, “ambas entrevistas quedaron bien”.
Desde que alguien en una publicación dio a conocer la primera crítica musical, ese ejercicio ha sido visto con escepticismo por muchos. El saxofonista John Coltrane advertía: “Si la música no puede explicarse por sí misma, las palabras siempre serán aún menos útiles para entenderla”. Basado en su experiencia, Hoskyns señala: “Toda escritura es un intento por acercarse a la que sucede en la vida, de manera que la escritura en torno a la música es un intento por aprehenderla, aunque eso con frecuencia significa ‘definirla’, lo cual siempre representa una trampa”.
Para Hoskyns la influencia de la crítica sobre los consumidores no ha variado de la década de los setenta al presente. “Aún creo que las reseñas entusiastas persuaden a la gente al menos a escuchar muestras de nuevos álbumes que tal vez no termine por comprar, pero existe un puñado de escritores en cuyos gustos uno confía implícitamente”.
Si un mercado vertiginoso hay en lo musical, ése es el Reino Unido. La oferta allí es tan vasta que el ejercicio de la crítica exige una continua actualización. Hoskyns confiesa, no sin humor, que semejante carrera tiene un trasfondo más personal: “Trato de mantenerme al día por una razón: ¡No quiero volverme más reaccionario de los que ya soy!”.
Con suscriptores localizados en Estados Unidos y Reino Unido, una quinta parte en otras naciones europeas y unos pocos en países latinoamericanos, RBP, además de su archivo para abonados (con enlaces para visitantes curiosos) y ligas a notables sites de crítica, ofrece un índice curricular de colaboradores y un 20% de descuento en la suscripción a las revistas Mojo y Q.
En suma, si usted lee inglés, es melómano y valora cada centavo, piense dos veces antes de, por citar un ejemplo, comprar un libro de José Agustín sobre lo que a su consideración son los mejores álbumes de rock. Por menos de ese precio —que ronda los 400 pesos—, usted podrá suscribirse un año a RBP y nutrir su gusto con crítica nacida del análisis y la confrontación con los mismos músicos, algo de lo que en este lado estamos todavía muy lejos.
Por: Zuz Pop | Perfiles | Comentarios (0) | Referencias (0)