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Blog Me Tender

Miércoles, 14 de septiembre de 2005

Jambalaya

Diciembre de 1997. New Orleans.

Es difìcil que las cunas sigan sirviendo como camas a quienes han crecido. New Orleans es un buen ejemplo de que el prestigio sembrado antaño ya no funciona sino para atraer turistas que llegan con la esperanza de encontrar a algún olvidado y marginado monstruo de la escena en plenitud de facultades, o de hallar al próximo Satchmo. Vana ilusión.

New Orleans es, para el turista, como un monumento abandonado y al que muy de vez en cuando se le pasa un trapo. No es la Ciudad del pecado que algunas guías prometen. Las sex shops participan de un encanto naïve, las zonas rojas están lejos de la mirada indiscreta...

Los momentos musicales memorables son escasos, pero resistentes a los ataques del olvido: John Hiatt en el House of Blues; unos chicos de 14 años tocando dixie y rapeando una mañana de sábado en el Parque Armstrong, y una mujer negra, solitaria, con mascada y abrigo, cantando para nadie en las escalinatas de un edificio gubernamental; su voz resuena a varias calles —todas desiertas— y dejarle unas monedas implica subir las escaleras y quedar debajo de ella. Se nota triste y orgullosa, fuerte y solitaria... es como la misma ciudad.

***

Leo en El País que Patout's sigue en pie. Me imagino que también la librería de donde salió la recomendación para cenar en ese lugar. Librería de segunda mano, pródiga en su área de música y con dependientes más que amables. Without Feathers, de Allen, fue obsequio navideño. Buena gente que tenía alfombrado el establecimiento, con gente tumbada, leyendo con la misma fruición que otros se empinaban, a unas cuadras de allí, daikiris variopintos. Había un gato gris, paseando y dejándose tocar por algunos visitantes.

Recuerdo al azar, para después volver a ellos: Las muffinetas, el desayuno en un restaurante de obreros, una hoja muy bella preservada en un libro, los camarones del Diablo, el Mississippi y su color amargo, la sonrisa de una chica en otra librería, la lluvia contra los edificios, el Preservation Hall Jazz con su foco de 30 watts...

Por: Zuz Pop | Fight For Your Granny | Comentarios (0) | Referencias (0)

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