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Blog Me Tender

Sábado, 22 de octubre de 2005

Los 68 años del Pato Lucas



“¡Reclamo este planeta en nombre de la Tierra!”, “Ese era el Hombre del Sombrero Verde”, “Eres despreciable”, “Daffy el matón, ése es mi nombre!”, “Secretaaario, secretariiiiito”, “La última vez que nos vimos fue... la última vez, ¿no es así?, ¿no es verdad?”... el catálogo de frases es tan vasto como el número de sus plumas y, sin duda, cada devoto de las caricaturas de la Warner tiene su propia antología. En el sexagésimo octavo aniversario del natalicio del Pato Lucas, va un mínimo pero sincero homenaje al emplumado más cínico, egoísta y hábil de la pantalla chica.


Ha sido el Vengador Enmascarado, conquistó Marte, junto a Bugs Bunny ha tendido trampas para confundir a Elmer J. Fudd acerca de en qué temporada de cacería están, se ha aliado a Silvestre tratando de capturar a Speedy González, también ha vendido comilona en el Polo Norte a Sam Bigotes y su hermano, ha sido echado a patadas tras demostrar la ineficacia de Hogares Modernos (casi destruyendo el de Elmer), se ha peleado con los dibujantes de su misma caricatura, ha torturado a Porky en un programa de concursos, ha perseguido al Hombre del Sombrero Verde, ha sido esclavo de Elmer tras que el mal clima le hace aterrizar de emergencia en la granja de éste, ha puesto hasta un huevo de oro tras recibir un disparo, ha sido El Viejo de las Montañas, Pocahontas y el capitán John Smith con tal de arruinar un paisaje que Porky pinta, ha insultado a la madre del Destripador Manso, ha tenido que tragar TNT y un cerillo con tal de ganarse la atención del público, se ha hecho pasar por un pato disecado con tal de no enfrentar el crudo invierno, fue el premio psicótico que el inocente de Porky se gana en una emisión radiofónica, ha salvado a un pavo para evitar que éste sea el “invitado de honor” el día de Acción de Gracias... ha sido, en suma, uno de los personajes más hiperactivos, vivaces, vanidosos, egoístas y grandiosos en la historia de los dibujos animados, y es un magnífico casi septuagenario que no necesita tinte para las plumas.

¿Su nombre? El Pato Lucas o Daffy (dependiendo la generación a la que el lector o lectora pertenezca).

Pero hasta en su cumpleaños sesenta víctima fue de una añagaza, pues por esmerarse durante tres años en el retrato para ese timbre no pudo ser el primer caracter de dibujo animado en tener ese honor postal: en 1997 Bugs Bunny lo obtuvo, seguido al año siguiente por otra estampilla con las efigies de Silvestre y Piolín. “Son… despreciables”, seguramente les espetó a sus colegas.

Debutante en 1937 en la caricatura Porky’s Duck Hunt, desde allí, Daffy —todavía sin bautizar— demostró que era capaz de sacar de sus casillas aun hasta al mismo Porky, quien confundido por el cambio de roles entre el cazador y la presa ondea varias hojas mecanografiadas y le advierte al emplumado: “Eso no está en el li-li-li-libreto!”.

Tal cinismo le valió la simpatía del público que entonces accedía a los cortos de la Warner nada más por la pantalla cinematográfica, y en 1939 adquirió su nombre en la cinta de cortometraje Daffy Duck and Egghead. Haciendo mancuerna con Porky, demostró que no todas las parejas tenían que ser émulas de Laurel y Hardy, y sí se podían estar más cerca al anárquico humor de los hermanos Marx. En You Ought To Be in Pictures (Friz Freleng, 1940), Daffy convence a Porky de que renuncie a su trabajo en las caricaturas para convertirse en el galán cinematográfico de Bette Davis. Cuando el cerdito tartamudo dice adiós a las historias de ciete minutos, el ambicioso pato construye un plan para llenarse de billetes siendo el representante de aquel ingenuo y visita a los productores de Warner para que le den roles estelares y jugoso adelantos. Sin embargo, las pruebas para integrarse al reparto son desastrozas y Daffy tiene que olvidar sus sueños de manager.

La pareja funcionó con éxito dado el carácter antagónico de sus miembros, pero a principios de los cincuenta Chuck Jones creó una combinación más explosiva: Daffy y Bugs Bunny. La inteligencia y sagacidad del segundo obligó al primero a que dejara el abuso a un lado para competir intelectualmente con el conejo, teniendo como víctima propicia a Elmer J. Fudd en papel de cazador. “Puedo ser un tramposo patito negro —le confiesa al público—, pero también soy un patito negro vivo”.

Con un récord superior a las 120 caricaturas estelares y frases más memorables que las que repetimos durante años en la escuela, el pato Daffy es hoy el mejor ejemplo de que —dentro del universo televisivo— los mañosos con chispa son inolvidables e imprescindibles.

Por: Zuz Pop | Fight For Your Granny | Comentarios (3) | Referencias (0)

Comentarios

Por lo menos al Pato Lucas no le va la necrofilia.

cerdiloba | 08-10-2005 04:47:57

Entonces, será buena idea volverme mañosa? porque chisposa como que ya soy :P

noemi | 13-10-2005 04:48:56

hay le mando sapo su foto

yeison | 05-07-2007 03:22:24

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