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Blog Me Tender

Lunes, 23 de enero de 2006

Pete Townshend, niño herido



Mientras sigue ordeñando una vaca de casi cuarenta años —con antologías y reediciones de The Who—, su líder está por publicar su autobiografía, en la que abordará un tema que hace uno años lo metió en problemas legales: la pedofilia. En internet circularon fragmentos de ese diario. Acá va un avance.

Después de que Pete Townshend se enfrentó a la ley por haber descargado pornografía infantil en su computadora personal, señaló que lo hizo para conocer de cerca un problema del que fue víctima y alertar contra ello. Además, hizo dos acotaciones: ya no iba a mantener un perfil discreto en cuanto a las obras de caridad que realiza por medio de la fundación Double-O, y centraría su energía para después de siete años concluir la redacción del volumen que llevará el título de Pete Townshend (who he?). Mientras seguimos a la espera, se antoja necesario revisar un fragmento de ese libro, segmento que curiosamente había sido retirado del sitio del guitarrista poco antes de que tuvieran lugar los incidentes que lo llevaron a ser noticia.

Una bomba diferente

Reinstalado en ese site está el capítulo llamado Una bomba diferente y en el inicio dice: “La semana pasada una amiga mía se suicidó. Era actriz y estaba recuperándose del alcoholismo”. A esa mujer, Townshend la conoció siete años atrás en un centro de rehabilitación que él fundó y recuerda que en una sesión ella narró que “durante varios años de su infancia fue víctima de abuso sexual por parte de su padre” y de los amigos de éste. Todo indica que éstos pertenecían a un culto religioso.

La depresión de esta mujer fue tratada y parecía repuesta, pero tras una crisis económica de la fundación volvió al punto de partida y no mejoró. Un detalle que aceleró su fatal decisión fue enterarse que su padre estaba involucrado en una nueva relación sentimental y tenía de nuevo acceso a niños pequeños. “Parece que el mayor terror para un adulto que recuerda el abuso sexual es la idea de que otros niños puedan sufrir lo que él”, recalca el también cantante.

Townshend, puesto frente al espejo, declara: “Algunas personas que fueron víctima del abuso sexual en su infancia me han escrito para decirme cuánto se identifican con el personaje de Tommy (...) Me doy cuenta que lo que resulta más poderoso en mi propia escritura es el material inconsciente que delineo”.

Más adelante, sobre cómo la pornografía ha aprovechado “la ventana de libertad que es la internet”, manifiesta: “Difícilmente no hay hombre que yo conozca que siendo usuario de computadora no admita haber navegado, algunas veces causalmente, para encontrar pornografía. Yo lo he hecho”.

Lolita

En 1997, Pete conoció un caso revelador. “Un hombre que por un periodo corto había trabajado para mí (en un musical) fue arrestado en el Reino Unido por descargar pornografía pedófila. (...) El vocablo que lo condenó luego de que la policía inspeccionó su computadora era “lolita”.

Lo parte terrible, dice Townshend, es que la prensa descubrió que no se necesitaba “engancharse” a un sitio porno para que la “visita” fuera registrada por el sitio. Si caíste involuntariamente en un sitio de ese tipo los pop-ups, esas ventanas que se abren sin que uno lo haya solicitado, pueden cargar el monitor con pornografía y todos esos sitios tendrán en sus récords la dirección de la computadora del usuario.

“Ethan Silverman, una directora amiga mía, hizo un conmovedor documental sobre una pareja estadounidense que adoptó a un niño ruso. Como fundador de un asociación caritativa quise apoyar el trabajo de tales orfanatos y decidí ver si podía —vía internet— encontrar contactos legítimos para ayudar. Las palabras que usé en el buscador fueron “rusos” y “huérfanos”. No empleé ninguna que pudiera ser considerada como sexual, excepto —quizá lo advertí forzadamente— ‘niños’”.

Después de diez minutos de navegar, Townshend se enfrentó a la imagen “gratuita” de un niño de dos años siendo violado por un hombre mayor del que no se veía el rostro. “Esa cruenta realidad me pegó... Tomé el teléfono, intenté llamar a la policía... pero lo pensé dos veces. Con un hombre que enfrentaba un juicio y había estado conectado conmigo, opté mejor por hablar con un abogado. Me recomendó no hacer nada. Me dijo ante todo que no descargara las imágenes como ‘evidencia’. Lo hice tal como me lo aconsejó”.

Con ese incidente, él y otras personas supieron que no era necesario emplear “códigos secretos, chat rooms privados y archivos encriptados” para acceder a ese tipo de pornografía. Mas lo que le aterra a Townshend es la idea de que los proveedores de ese material “refrescan” con frecuencia el contenido de sus sites. ¿De dónde y cómo lo obtienen?

“¿Por qué ahora estoy escribiendo de esto? Mi amiga que se suicidó fue víctima de una activa pero secreta sociedad de pedófilos. Y hoy abundan. Sólo aquellos que la conocimos, y creímos en su historia, sentimos una urgencia por hablar en contra de los abusadores. Pero no tenemos pruebas. Es frustrante, pero al menos para ella la pena acabó”.

Patrulla cibernética

El autor de White City reconoce que “la internet ha traído el abuso sexual de niños a la luz pública. No es ‘respetable’ o ‘aceptable’ a ningún nivel social. Está simplemente puesto a la luz". Y finalmente recomienda a los padres de familia que lo leen que instalen el software llamado cyberPatrol para impedir que los menores en casa, ya adscritos a la red, accedan a esas imágenes que demuestran que lamentablemente hay colegas del primo Kevin, ese torvo personaje de Tommy que le dice al imperturbable infante: Estamos solos, primo. Pensemos algo en qué jugar ahora que los mayores se largaron. ¿Cómo te sentirías si lleno la tina, hundo allí tu cabeza y me empiezo a reír? ¿Qué harías si te dejara afuera, parado bajo la lluvia, y te resfrías y te mueres?

¿Y quién es Tommy?

En 1969, Pete logró “vomitar su más sucias sombras” al narrar la historia de un niño sordo, ciego y mudo, explotado por un mundo de mayores que al advertir un don sobrenatural en él lo convierten en mesías. El génesis oscuro de esa trama nació porque Pete, entre los cinco y seis años, fue víctima de abuso sexual por parte de su abuela materna, mentalmente enferma.

Por: Zuz Pop | Perfiles | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

El abuso genera consecuencias emocionales enormes, que en cascada generan aun otros trastornos emocionales a los seres relacionados. Nunca será suficientemente abordado este tema, que es parte de una sección perversa de las relaciones humanas.

noemi | 23-01-2006 23:12:38

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